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La visita de los Reyes Magos

El nacimiento de Jesucristo fue anunciado por dos acontecimientos extraordinarios: la llegada de los Reyes Magos de Oriente y la aparición de ángeles a unos pastores en Belén.

Los sabios probablemente eran astrónomos; y al observar las estrellas, habían visto una que los impulsó a dejar su país y emprender un largo viaje a Jerusalén. Lo más probable es que viajaran en camellos, y su viaje fue arduo. Finalmente, llegaron a Jerusalén, donde preguntaron: “¿Dónde está el que ha nacido Rey de los judíos? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarlo”. La noticia de estas preguntas llegó al rey Herodes, y al oírlas, se turbó mucho. Era un rey malvado y temía que si había nacido otro rey, este creciera y le arrebatara la corona. Herodes también era cruel y traicionero, y aunque fingía actuar correctamente, a menudo cometía muchas maldades. Y ahora pretendía destruir al niño rey, que algún día podría quitarle el cetro.

Así pues, primero mandó llamar a los sabios de los judíos, a los sumos sacerdotes y a los escribas, y les preguntó dónde debía nacer el Cristo; y cuando le respondieron que en Belén, llamó en secreto a los Reyes Magos y les preguntó en qué momento había aparecido la estrella. Tras obtener la información que necesitaba, despidió a los Reyes Magos, diciéndoles que fueran a Belén “y buscaran diligentemente al niño; y cuando lo hayáis encontrado”, dijo Herodes, “avisadme, para que yo también vaya a adorarlo”.

LOS SABIOS ANTE EL REY

Así que los sabios partieron del rey Herodes y de Jerusalén, y continuaron su viaje hacia Belén; y la estrella que habían visto en Oriente iba delante de ellos, hasta que se detuvo sobre el lugar donde se encontraba el niño. Y al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría, pues supieron que habían encontrado a aquel a quien habían venido a buscar desde tan lejos.

Pero los sabios no le informaron a Herodes dónde se encontraba Jesús; y Herodes se enfureció tanto que poco después envió a sus soldados y mató a todos los niños menores de dos años que se encontraban en Belén y sus alrededores. Pensó que de esa manera mataría a Jesús, pero Dios se lo impidió.

Traducido del libro: Historias de madres del Nuevo Testamento

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